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sábado, 11 de junio de 2016

Pelicula: Sybil

Titulo: SYBIL
Año: 1976 (version original) // 2007 (remake).

Reparto: Dirigida por Joseph Sargent; protagonizada por Jessica Lange y Tammy Blanchard.


La estudiante de arte en la Universidad de Columbia Sybil Dorsett se encuentra en una clase pintando cuando súbitamente parece cambiar de personalidad y se marcha rápidamente del lugar. Luego, en una llamada telefónica confiesa no recordad lo que ha hecho en los últimos meses.

En la Universidad primero es tratada por el Dr. Atcheson, psiquiatra, quien la diagnostica tener histeria femenina. Luego le pide a su amiga la psiquiatra Cornelia Wilbur, única psiquiatra de la facultad femenina, que atienda a Sybil.

En sus sesiones con la doctora Wilbur Sybil le comenta que a veces pierde la noción del tiempo, por meses, y que aparece haciendo cosas que cree no poder hacer, dibujos, pinturas, idiomas, etc. Wilbur, poco a poco va conociendo a las 16 personalidades diferentes que Sybil ha construido para defenderse de diversas situaciones conflictivas en su vida, incluyendo los abusos de su madre, por sobre todo.

En esta época no existía el diagnóstico de trastorno de personalidad múltiple, actualmente llamado trastorno disociativo de la personalidad, por lo que la doctora Wilbur deberá luchar por ser escuchada por sus colegas, tanto por el extraño diagnóstico como por ser mujer.


domingo, 25 de octubre de 2015

HYSTERIA

Titulo: HYSTERIA
Año: 2011.
Duracion: 1h 25min.

Reparto:  Maggie Gyllenhaal, Hugh Dancy, Jonathan Pryce, Rupert Everett.

'Hysteria' es una comedia romántica que cuenta la historia de cómo el doctor Joseph Mortimer Granville inventa el primer vibrador eléctrico en la Inglaterra victoriana del siglo XIX.
El joven y entusiasta médico Mortimer Granville (Hugh Dancy, 'Adam') es despedido del hospital londinense en el que trabaja tras continuar insistiendo en la nueva hipótesis conocida como 'teoría de los gérmenes'. Poco después, encuentra trabajo junto al distinguido especialista en 'medicina feminina', el doctor Robert Dalrymple (Jonathan Pryce, 'Piratas del Caribe'). El veterano doctor ha detectado una alarmante epidemia denominada "histeria femenina" que afecta a las mujeres de Londres y tiene como síntomas insomnio, irritabilidad, pérdida del apetito, espasmos musculares y retención de líquidos. Para tratar esta dolencia, el doctor Dalrymple recomienda una técnica de masaje manual, que afortunadamente parece funcionar y que resulta todo un éxito. Así la cola de espera para entrar en la consulta de ambos doctores llega a dar la vuelta a la manzana, aunque van apareciendo algunos problemas al tratarse de un tema tan polémico en aquella época debido a la represión sexual existente. 
La controversia que suscita el tratamiento hace que los dos médicos terminen perdiendo el contacto y que Mortimer vuelva a encontrarse sin un rumbo fijo. 
El joven médico decide recurrir a su amigo de toda la vida Edmund St. John-Smythe (Rupert Everett, 'La boda de mi mejor amigo'), entusiasta de la electricidad que terminará dándole la mejor idea para encauzar su trayectoria como médico.


sábado, 24 de octubre de 2015

SOBRE LA PSICOTERAPIA DE LA HISTERIA

Partiendo del método de Breuer, Freud se ocupo de la etología y el mecanismo de la neurosis en general. Esta etología debía buscarse en factores sexuales. Al escoger el método catártico para aquellos casos que era posible diagnosticar provisionalmente como histeria porque presentaban muchos de los síntomas característicos de ella, se obtenían pocos resultados. El método resultaba mas eficaz en neurosis que no parecían histerias, en los que se lograba influirlos y aun solucionarlos.
La eficacia de este método  no influye sobre las condiciones causales de la histeria y por tanto no puede impedir que en lugar de los síntomas eliminados se generen otros nuevos; los obstáculos residirían en circunstancias personales de esos casos.
El método catártico no pierde valor por ser sintomático y no causal. Una terapia causal no es sino profiláctica, suspende el ulterior desarrollo de la afección , pero no necesariamente elimina con ello los productos que ha dado hasta el momento. No le quita todo consuelo en cuanto al futuro, por lo que atañe a la posibilidad de una recidiva. Con la terapia catártica uno cura solo lo que es susceptible de curación espontanea, o en ocasiones también otras cosas que espontáneamente no se habrían solucionado.
El método requiere un gran interés por los hechos psicológicos y al mismo tiempo, una simpatía personal hacia los enfermos. Las condiciones que se les exigen no son menores; por debajo de cierto nivel de inteligencia el procedimiento es absolutamente inaplicable y cualquier contaminación de debilidad mental lo dificulta de manera extraordinaria.
Algunos enfermos no eran hipnotizarles, aunque el diagnostico indicaba histeria y declarara probable la vigencia del mecanismo psíquico. Se rehusaban al intento de hipnosis.
Entonces, se ordenaba a los enfermos acostarse y cerrar los ojos deliberadamente para concentrarse, lo cual ofrecía al menos cierta semejanza con la hipnosis. Un mero esforzar podría hacer salir a la luz las series de representaciones patógenas; la misma fuerza psíquica coopero en la génesis del síntoma histérico y en aquel momento impidió el devenir consciente de la representación patógena. Todos ellos de naturaleza penosa, que provocaban dolor psíquico. De ella se desprendía, naturalmente, la idea de defensa. Es decir, entonces, que el no saber de los histéricos era en verdad un “no querer saber”.
Se servia entonces, en primer termino de un pequeño artificio técnico. Se anticipaba al enfermo que le aplicaría una presión sobre la frente y le aseguraba que, mientras dure esa presión y al cabo de ella, vería ante si un recuerdo. 
Por medio de el se disocia la atención del enfermo de su búsqueda y meditación conscientes, como quedar absorto en una bola de cristal. 
Con frecuencia emerge una representación que dentro de una cadena asociativa es un eslabón entre la representación de partida y la buscada, patógena; pero cuya aparición le causa asombro porque ha olvidado su vinculo con la representación de partida. Este vinculo se comprueba con la ulterior trayectoria del análisis. El enfermo intentara desmontarlas, por así decir, al trasponerlo en palabras. Es signo de una defensa lograda de las representaciones patógenas, tornando débil la representación fuerte, arrancándole el afecto. Entonces, para hallar la dirección por la cual debe avanzar el trabajo, uno se orienta siguiendo la propia imagen mnémica.


Entre las tareas del análisis se encuentra la eliminación de un síntoma susceptible de acrecentamiento en su intensidad o de retorno. El síntoma en cuestión reaparece, o surge con intensidad reforzada, tan pronto como uno ha entrado en la región de la organización patógena que contiene la etiología de este síntoma y desciende tras una declaración completa. 
La terapia no consiste entonces en extirpar algo sino en disolver la resistencia y así facilitar a la circulación el camino por un ámbito antes bloqueado. Es totalmente infructuoso avanzar en forma directa hasta el núcleo de la organización patógena. Y aunque uno fuera capaz de colegirla, el enfermo no sabría que hacer con el esclarecimiento que se le obsequia, ni seria alterado psíquicamente por este ultimo.